domingo, 11 de septiembre de 2011

Aquí esta puesta mi fe. Diez años del 11 de septiembre



Ni décadas de películas con temas de desastres nos pudieron preparar para las imágenes que vimos ese día. Yo estaba en clase con la Dra. Ito cuando nos avisaron. Muy propia, la Dra. no hizo ningún comentario ni nos permitió salir hasta el final de la clase. Fui por un café a un puesto cercano a la Facultad y ahí, en un pequeño televisor a color de 14 pulgadas, fue que vi lo más inverosímil que jamás había visto hasta entonces. Esas imágenes por todos conocidas, repetidas hasta el cansancio, cuya obviedad del mensaje fue impedida por la saturación de su repetición no pude comprender sino con el paso de los días, porque, y esto que quedé muy claro, por supuesto que también nos afectó en México.
Como estudiosos de la conducta ¿cómo podemos entender un fenómeno así? ¿Cómo explicar sus causas, sus implicaciones, sus efectos en las vidas de quienes los vivieron? ¿Cómo proporcionar consuelo y ayuda a quienes los sobrevivieron? ¿Qué puede decir la psicología acerca del terrorismo? ¿puede la psicología hacer algo para prevenirlo o subsanar sus terribles efectos? ¿Qué harías tu si tuvieras que atender a un sobreviviente del evento?
Eventos como estos, símbolo de tantas cosas (históricas, políticas, económicas, sociales, religiosas, éticas, filosóficas, materiales, etc.) nos llevan a los límites no sólo de la psicología, sino del propio entendimiento humano, pues ante el registro de lo real, no hay palabras para definirlo ni experiencia que lo soporte, el pasaje a lo real es abrumador y despoja al sujeto de su capacidad de significar. Pero es, mediante un acto de fe, de fe en la Vida, de ejercicio de biofilia y amor, que encontramos a todos aquellos que frente a lo indescriptible y lo incomprensible, pusieron su Corazón a trabajar y salvaron miles de vidas, velaron a sus muertos y continuaron la vida. Porque la Vida quiere vivir, y vive a través de toda vida. 

Fomentar esas ganas de vivir, de dotar de un sentido a esa vida, es, para mí, nuestra principal misión como seres de compasión, lo que sólo puede hacerse desde un acto sincero de encontrarle sentido antes a nuestra propia vida. La altura de estos tiempos, -nuestros tiempos- nos lo demanda. Aquí está mi fe.

2 comentarios:

Iván Said Moreno Escandón dijo...

Wow! amiguito, que entrada tan hermosa también! llena de sentimiento y sobretodo de tranquilidad, contrario al tema, por su puesto, pero tus palabras son muy frescas y tranquilas, fue un placer leerlo!

Eres un grandioso escritor!

Alejandro de Andúnië dijo...

Muchas gracias Prince, es un placer verlo por aquí de vuelta, extraño tu inocencia y amabilidad!

Feed the Fish

Help Wikipedia

Wikipedia Affiliate Button