martes, 30 de marzo de 2010

Tres veces tres en la primer luna llena de Primavera


Imagen gloriosa, llena de paz
dame tu luz, dame tu faz,
espejo de claro fulgor
tuyo, solo tuyo mi corazón

Silencio, todos duermen,
yo solo te veo a tí,
te contemplo y río,
eres feliz así.


Luna clara, luna llena
a mis antepasados invoco
gracias, gracias,
a lo que más adoro

Luna llena, luna de paz
dame tu luz, dame tu faz
esencia del alma plena
simple, sencilla, contenta

Lágrima corre en la mejilla,
no es tristeza, 
sino la certeza
de la paz del mundo.

Luna clara, tras la lluvia,
nubes de plata, sombras amigas
mi alma danza en las alturas
vibra con la nostalgia


Quien a mi corazón ame 
no tendrá temor de mi nostalgia.

domingo, 28 de marzo de 2010

Creer en Imposibles


Alicia, -cuando ya era Alicia y no casi Alicia-, habla y pronuncia esta fórmula mágica cuando está peleando contra el Jabberwockey:

Hay que creer por lo menos en 6 cosas imposibles antes del desayuno

Uno: que existe una poción que al beberla te hace pequeño,
dos: que existe un pastelillo que al comerlo te hace grande,
tres: que los animales pueden hablar,
cuatro: que los gatos pueden desaparecer,
cinco: que existe un lugar llamado País de las Maravillas, y
seis: que yo puedo matar al Jabberwockey

En ese mismo sentido, yo creo en, por lo menos, 6 cosas imposibles antes del desayuno:

uno: que hay una razón para todo
dos, que la magia existe
tres, que el viento cura,
cuatro,  que el occidente es mi destino
cinco, que todo para bien retorna y
seis, que la amistad y el amor duran más que nuestras vidas.

¿Y tú? ¿Cuáles son tus seis cosas imposibles?

Haces mi vida brillar

 
 
 
Se ve muy bien el panorama
Chispas de bengala por doquier
Ahora si mi día aclara
Se ha iluminado mi jardín

Haces la cosa sencilla
Enciendes mis luces y mi vida brilla
Luciérnagas amarillas
Se cruza un milagro y mi vida brilla

Que bellos destellos
candentes pedazos de sol
Todo cristalizas
me envuelve este gran esplendor

Lucero de la primavera
eres el eterno amaneces
Estrella de la nueva era
a mis sueños traes lucidez

Haces la cosa sencilla...y mi vida brilla

Fuego y pirotecnia
burbujas y rayos de amor
Disipas las sombras
las mandas a otra dimensión

Haces mi vida brillar

Gracias, en verdad queda muy ad hoc está canción. 
Gracias, R. 

miércoles, 24 de marzo de 2010

Protagonista y Víctima del Destino


El Diccionario define la palabra Protagonista como el personaje principal de la acción en una obra literaria o cinematográfica y añade: lo que en cualquier asunto desempeña el papel principal. 

Y a su vez, víctima se define como: persona que padece un daño por causa ajena o por causa fortuita. Persona que sufre las consecuencias de sus acciones o las de los demás.

Esto me lleva preguntar ¿se es protagonista o víctima del destino? Todo inició con la conversación un Guerrero del Viento, un Compañero de Armas, un Buscador del Sentido, un Viajero del Occidente. Quien haya seguida la perspectiva de este blog indudablemente sabrá ya la respuesta. Mas lo comentado por este ser abierto y misterioso al mismo tiempo tiene un punto que me deja inquieto. 

Ser protagonista del destino es seguir la fuerza de los propios deseos, como Bastián acompañado por el Aurýn, es crear - y concluir- las historias iniciadas. Abrir y cerrar ciclos y partirse el alma en ellos, ser responsable y transigir con uno mismo. Construir el propio manifiesto de la vida y dejarlo ahí, cual testimonio de la fortaleza, pero no de la obstinación, será como dijera Heidegger: nuestra estrella guía en el firmamento, aunque no la alcancemos nunca, lo intentaremos. 

Ser víctima del destino, en principio me suena a responder pasivamente a la vida. Me suena a dejar de desear. Contradice la lógica de este blog, y sus principios, fuertemente arraigados en la Ética Humanista de Fromm. Pero recordad que dije aparentemente...

En una segunda mirada, ser víctima del destino nos habla de los imponderables de la vida: uno no decide si habrá sol o lluvia, solo puede llevar o no un paraguas. Pues ante la mas total vulnerabilidad o o las más abyecta indefensión sigue habiendo capacidad de decidir, pues incluso no decidir es ya una decisión. Es una cuestión de dignidad. 

Así, tras haber observado ambas posiciones yo respondería a la cuestión de si somos protagonistas o víctimas del destino, que somos las dos simultáneamente. El destino se elije y se padece, el destino se construye y se disfruta, el destino es libro abierto, lienzo en blanco, pero es responsabilidad, consecuencia atadura. 

El punto será uno que posición prefiera adoptar y aun así requerirá una flexibilidad y capacidad de adaptación sin dejar de ser uno mismo. Una batalla compleja, intensa y complicada que sin duda es lo que nos define como humanos. 

Una actitud, un pensamiento, una esperanza, un sueño, si todo eso hacen la diferencia. 
Todo se resume a tener fe, y no religiosa, simplemente a tener fe... y dejar que la vida viva a través de nosotros.
Dijo Sha Jahan, constructor del Taj Mahal, Si hay un paraíso es este, es este, es este... Yo dijo lo mismo con respecto de este mundo y la vida que hay en él.

Gracias, R.

Ahora lee: Estoy destinado a grandes cosas y saca tus conclusiones.

domingo, 21 de marzo de 2010

Canto para mí



Los aborígenes que desde hace miles de años viven en lo que hoy es Australia han sabido conservar y preservar sus antíquisimas tradiciones a lo largo de todos esos años y a pesar el embate de la colonización, la marginación y de la modernidad occidental. Un acto de heroísmo sin lugar a dudas.

Las tradiciones de los aborígnes incluyen rituales para practicamente todo aspecto de la vida cotidiana sin ser esto reflejo, como en otras culturas, de una supeditación a la superchería y la superstición, sino muy por el contrario, de un conocimiento, muy profundo, íntimo sería la palabra adecuada, de la naturaleza y sus misterios.

Las aborígenes son animistas. Consideran que en todo objeto puede habitar un espíritu y que muchos de estos espíritus viven en los fuerzas de la naturaleza y que es deber de todo hombre saber de ellos y aprender a lidiar con sus caprichosas intervenciones en la vida humana, alguans para bien y otras para mal.

De ahí que la principal habilidad de cualquier hombre sabio aborigen sea el saber contar historias. Las historias para los aborigenes australianos lo son todo: el pasado, las raíces, la pertenencia, la identidad misma. No se tiene un lugar en el mundo y en la vida sino se tiene su propia historia.

Y no se trata de un anecdotario ya jocoso o ya trágico, como se entiende en occidente, ese conjunto de peripecias, mitad ciertas, mitad mentiras y exageraciones, destinadas a la sobremesa o impresionar a los incautos, sino que se refiere a ese gran suceso, que genera un antes y un después en la vida de cada quién y que se vuelve piedra angular de los valores, aspiraciones, carácter y forma de ver y sentir el mundo en cada persona. Es pues, una experiencia trascendental, rotunda, y evidentemente no tiene nada de trivial, salvo para aquellos seres que la miran desde su propia trivialdad, intrascendencia y cobardía.

La historía de cada persona según los aborígenes siempre tendrá relación con alguna canción, pues entre las creencias de estos pueblos, las canciones tienen poderes mágicos, o mejor dicho, la magia se manifiesta a través de canciones. Un aborigen no canta solo por placer, está invocando a los espíritus. Muy pequeños, los niños aborígenes emprenden su "caminata" viaje de iniciación acompañado de un familiar mayor, generalmente el abuelo, hacia las inmensas y solitarias planicies australianas, fuera de todo contacto y sin provisiones, armados sólo con las más elementales de las herramientas, algún cuchillo, un arco, algunas flechas, y un boomerang, y por supuesto, el inmenso bagaje de conocimientos heredados a través de los milenios. En esta caminata que emprende la juventud y la experiencia el principal objetivo es que el joven aprenda canciones y viva su propia historia, es decir, aprenderá magia.

Así pues, en esta, mi Caminata Hacia el Occidente, ha habido muchas canciones y ciertamente hay UNA que es sumamente especial, es mi canción. Y ciertamente, puedo decir que tiene magia, y opera magia cuando la canto. En una coincidencia inverosímil (por lo que, a todas luces nos lleva a concluir que no es tal coincidencia) yo descubrí que la historia de la vida se conmemora con una canción, y que de este modo se invoca a la magia ya sea para la protección, la curación, la defensa del ser querido o el mero disfrute de la fuerza de la vida. Y mejor aún, que  muchas canciones sirven a fines similares, dotando la historia de una partitura abigarrada, compleja, pero enormemente vital y vibrante, tal como la vida es.

Entonces ahora comprendo porque la cierta música me parecía mágica, pues ciertamente lo es y porque encuentro tan aburrido y desagradable las canciones tocadas demasiado fuerte hasta volverse ruido, hasta perder el sentido por su repetitividad y la manera irrespetuosa y desparpajada con las que se oyen, pues ni siquiera se escuchan. Han perdido su magia porque no cuentan la historia de nadie. Hasta que alguien las hace la canción de su historia.

Y tú, ¿cuál es tu historia? y ¿Cuál es tu canción?
¡Cuánto me gustaría escucharte cantarla!

martes, 16 de marzo de 2010

Las nueve partes del Alma


El nueve es un número místico en varias culturas, en occidente representa la perfección, pues es tres veces tres, y tres es el número de la Trinidad.

Así, el alma tendrá nueve partes:

La inteligente y la fuerte.
La masculina y la femenina,
La valiente y la temerosa
La dogmática y la curiosa

Y la última es la más importante de todas, su escencia, la intuitiva.

Saque cada quien sus conclusiones.

Todo salvo la verdad



A propósito de los post de las últimos días, una cita que reafirma nuestro punto sobre la responsabilidad, el pasado y la libertad:

"No podemos cambiar en absoluto nuestro pasado ni anular los daños que nos hicieron en nuestra infancia. Pero nosotros sí podemos cambiar, repararnos, recuperar nuestra identidad perdida. Y podemos hacerlo en medida que decidamos observar más de cerca el saber almacenado en nuestro cuerpo sobre lo ocurrido en el pasado y aproximarlo a nuestra conciencia. Esta vía es, sin duda, incómoda, pero es la única que nos ofrece la posibilidad de abandonar por fin la cárcel invisible, y sin embargo, tan cruel, de la infancia, y dejar de ser víctimas inconscientes del pasado para convertirnos en seres responsables que conozcan su historia y vivan con ella.

La mayoría de la gente hace justo lo contrario. No quieren saber nada de su propia historia, y, por consiguiente, tampoco saben que en el fondo  se hallan constantemente determinados por ella, porque siguen viviendo en una situación infantil no resuelta y reprimida. No saben que temen y evitan peligros que en algún momento fueron reales, pero dejaron de existir hace mucho tiempo. Son personas que actúan impulsadas tanto por recuerdos insconscientes como por sentimientos y necesidades  reprimidas que, a menudo y mientras permanezcan inconscientes e inexplicadas, determinarán de forma perversa casi todo lo que hagan o dejen de hacer". 

Alice Miller, El drama del niño dotado y la búsqueda del verdadero yo. Tusquets. Pág. 15-16.

domingo, 14 de marzo de 2010

El valor de saber


El psicoanálisis es una terapia basada en la premisa de que los individuos a menudo pasan inadvertidos de los muchos factores que determinan sus emociones y conducta. Estos factores inconscientes puede crean infelicidad, algunas veces en la forma de de síntomas reconocibles y en otras ocasiones toman la forma de rasgos problemáticos de personalidad, dificultades en el trabajo, en las relaciones amorosas o alteraciones en el estado de ánimo y la autoestima. Dado que estas fuerzas son inconscientes, los consejos de la familia y los amigos, la lectura de libros de autoayuda o incluso los más determinados esfuerzos de la voluntad, con frecuencia fallan en proporcionar alivio. El tratamiento psicoanalítico demuestra como estos factores inconscientes afectan las relaciones y patrones de conducta actuales, rastrea su origen histórico, muestra como éstos han cambiando y evolucionado con el tiempo y ayuda al individuo a lidiar mejor con las realidades de la vida.

Asociación Psicoanalítica Internacional

sábado, 13 de marzo de 2010

Más allá de los límites. Adendum


Más allá de los límites sigo estando yo. Y no por necedad, temor, o conformidad. Es porque a dónde vaya, al final, sólo iré conmigo. En la pasión más arrolladora, en la alegría más plena, en la compañía más reconfortante. No es pesimismo, es honestidad. No se me puede amar, si se me pide que abandone mi pasado. Es lo que soy, lo que me hace ser. No es quedarse fijado al pasado, cargar las penas pasadas, estacionarse en los conflictos, pero no cometas el error de simplificar demasiado. 

El pasado y sus efectos no pueden borrarse o ignorarse por decreto. No son como la televisión y cambiarle el canal y olvidarse. Eso si sería muy ingenuo. Viven con nosotros, hay que transigir con ellos. En el fondo soy honesto. Yo reconozco las marcas que me han dejado en el pasado. Pero hay quienes no y con estos, los desmemoriados, los que desdeñan su pasado, los "sin-historia" se complica cualquier relación. 

A mi no me engañan. Su pretendida libertad es sólo eso, pretensión, buena intención. ¿Qué es más fácil, avanzar por la vida sin preocupaciones, porque nada es lo suficientemente importante, o conscientes de la riqueza de enseñanzas del pasado avanzar cada paso hacia el futuro viviendo en libertad? Ah! Pues si, la libertad es hija del pasado, no del futuro. La libertad dá miedo. Fromm-sensei, bien lo dijo en su libro El miedo a la libertad: se requiere de una experiencia de soledad previa a toda experiencia de libertad, siendo este apego profundo a las estrecheces de pensamiento, comodidades materiales y conformidades morales, lo que revela que esa pretendida libertad que muchos ostentan es todo menos libertad, porque en realidad nada de eso han elegido y la evidencia está en  dos hechos: primero, que necesitan ostentar y promocionar tal libertad, que les sea reconocida como tal, y eso no es libertad es vanidad;  segundo, que se quedan mudos, molestos o peor aún, cínicos y violentos cuando se les pide den respuesta de tales pensamientos, comodidades y conformidades. ¿Y eso por qué sucede? Porque queda al descubierto su pretensión.

¿Y que qué tiene que ver la responsabilidad con el pasado? Todo, los hechos de los que nos hacemos responsables hoy, siempre están en el pasado. Es una cuestión de honor y lógica. La cuestión no es sólo darse cuenta, es asumir. Asumir.

¿Cómo ser libre si nunca se han confrontado las marcas del pasado? ¿Cómo ser libre sin haber cuestionado las propias ideas? más aún, ¿Tienes ideas propias? ¿Has peleado por lo que realmente eres? ¿Te ha costado serlo? ¿Le has sido fiel con todas las consecuencias? Entonces, ¿cómo hablas de libertad y peor aún ¿cómo, a la luz de todo esto, te atreves a cuestionar la mía?! 

Si no hay respuesta, una vez más no hay responsabilidad.
Mi pecado es darme cuenta, mi redención asumirlo.

viernes, 12 de marzo de 2010

Más allá de los límites



Frontera, línea final. Más concepto que objeto concreto de la realidad.
Frontera, límite. ¿Quién era más allá de ella?

Luz, oscuridad, dicha, tragedia, dejar, llegar. Si y no, águila o sol.
Dejar ir, dejar llegar. No es afuera, no es afuera.
Intuición, corazón, razón, 
Prudencia, temeridad,
Entusiasmo, experiencia
Ímpetu, disciplina.

¿Qué habrá más allá del límite?

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