Colección de miradas, recuerdos, pasiones y pensamientos durante el viaje hacia el más Lejano Occidente
lunes, 31 de diciembre de 2012
jueves, 1 de noviembre de 2012
El olor a muerte
La muerte tiene un olor característico, pero no me refiero al olor a putrefacción ni al del embalsamamiento. No, me refiero al olor del Día de Muertos, el olor a nostalgia y fiesta.
La celebración del día de Fieles Difuntos es una celebración cristiana mezclada con creencias de los pueblos originarios de América en la que se le rinde homenaje a los ancestros y familiares fallecidos, pues se cree, y ésto es lo prehispánico, que sus almas vuelven del más allá esta noche y nos visitan en el alter de muertos levantado en cada casa para departir las viandas y tributos de la ofrenda para ellos levantada. Entre el olor de la flores de cempasúchil y el aroma del incienso toda la casa se impregana de una esencia mística y extrañamente acogedora que es difícil de explicar con palabras.
Dicen los que saben que el cempasúchil es como un faro que guía a los muertos a cada casa y que siempre debe haber una veladora de más para aquellas almas de quienes no tienen quien les ponga altar, o se podrían convertir en almas en pena o hasta en espíritus chocarreros.
Todo altar es puesto con devoción y una mezcla de nostalgia y alegría, no faltarán las lágrimas, las anécdotas y los reencuentros, es por eso que el Día de Muertos no podría estar más vivo, lleno fuerza y energía fruto de la unión de los extremos de la vida, recordándonos con precisión que la Vida y la Muerte se hallan inextricablemente unidas, que una no existe sin la otra, pero que mientras estamos del lado de la Vida, nos debemos a ella, a su cuidado, expansión y plenitud, en alegría y confianza, pues al final habrá valido la pena y volveremos algún día a visitar a nuestros parientes en los altares que para nosotros habrán de levantar en recuerdo de lo significativo que aportamos a mientras estuvimos con ellos.
Feliz Día de Muertos.
domingo, 16 de septiembre de 2012
Un momento bajo la lluvia
La Lluvia suave -como la que cae ahora- a todos nos conecta en silencio, imperceptiblemente nos une y casi nadie se da cuenta y quienes lo logran lo hacen de improviso, inesperadamente, y sus miradas se encuentran bajo la lluvia y todo se detiene. Y ahí en ese momento eterno los corazones se tocan. Ahí todo termina y todo comienza. Pues unos se quedaran unidos así por siempre en amor y destino y otros, a pesar de la maravilla de este encuentro, dejan pasar el momento y siguen de largo y nunca más lo encuentran. Unos pocos más atolondradamente afortunados, siguen unos pasos más, pero voltean hacia atrás, esperando que quizá el otro lo haga también…
Cada quien espera su momento…
lunes, 27 de agosto de 2012
Necesitamos personas exitosas
"El
planeta no necesita más personas "exitosas". El planeta necesita
desesperadamente más personas que cultiven la paz, personas que ayuden a
sanar y rehabilitar, que narren historias y den amor en todas las
formas posibles. Necesita gente que viva de forma significativa en sus
lugares de origen, con coraje moral, dispuestos a luchar por un mundo
más habitable y humano; y estas cualidades, tienen muy poco que ver con
el éxito tal como lo entiende nuestra cultura actual."
Tenzin Gyatso, El Decimocuarto Dalai Lama.
Tenzin Gyatso, El Decimocuarto Dalai Lama.
sábado, 4 de agosto de 2012
Una senda conocida
Avancé confiado por una senda que creí que conocía, no obstante era una
senda nueva, mas me era conocida por que ostentaba las señales de otras
sendas similares recorridas antes, pero esta mostraba, para mi sorpresa
señales de los tesoros y sueños que yo tanto anhelaba encontrar en las
otras sendas. Hermosos paisajes, tranquilas noches, alturas
intelectuales, ardientes encuentros de cuerpos y miradas. La senda más
deseada perecía que por fin encontraba. Mas he ahí que cuando más
confiado estaba en que era la senda deseada de pronto me encontré en un
senda gris y sin salida que se parecía a esas otras sendas promisorias
pero impostoras que al desprevenido e inexperto viajero confunden
fácilmente con al parecer llenas de ternura y honestas. La ansiedad y la
duda invadieron mi mirada, me sentí extraviado y confundido porque yo
creí ir en la senda correcta, pero no fue así. Y la desazón casi
triunfa.
Mas he ahí que una pequeña luz brilla en la orilla del camino proviniendo de una flama azul brillante que palpita como diminuto corazón y siento palpitar el mío con ella. Algo me impulsa a seguirla y me resisto, no quiero ser una vez más extraviado. Pero algo me dice que este si es el camino correcto, el de regreso a mi propio camino, así que reuniendo el valor que me queda, sin percibir que ya ruedan algunas lágrimas, avanzo lento, pero decidido hacia la flama. Ella se mueve despacio y gira y retrocede y la sigo paso a paso, y en cada paso me siento más liviano y más tranquilo y aunque escucho palabras seductoras detrás mío, promesas y dádivas, invitándome a volver a aquel escabroso camino no dejo de seguir a la flama que brilla más y más conforme retrocedemos.
Y he ahí que al fin salimos y la luz del sol de nuevo brilla y el viento acaricia mi cara y en medio de un claro del bosque la flama está quieta y flotando. De pronto la flama se transforma en una una silueta fantasmal que no distingo, lentamente va tomando forma y he ahí que es nada menos que mi propia forma, como si me estuviera reflejando en un espejo y me mira con ojos tiernos y serenos, pero llenos de seguridad y confianza. He ahí que levanta la mano como llamándome y yo acudo y lo (me) tomó de la mano y al momento que inspiro para tomar valor la figura fantasmal se deshace y se introduce en mi cuerpo en miles de briznas de brillos azules y por un instante siento una descarga de alegría y consuelo inconmensurables como si en ese instante notara que algo muy importante de mí había perdido sin darme cuenta y me angustiara al mismo tiempo que me inundaba el alborozo de saber que contra toda probabilidad la había encontrado de nuevo. Y he ahí que es éxtasis cede a una tranquilidad rotunda, como aquella que se siente después de reír hasta el cansancio, y descubro en mi estupor que me estoy abrazando fuertemente.
Por unos instantes todo está en silencio solemne como si la naturaleza esperara alguna revelación sagrada; poco a poco abro los brazos y he ahí que la flama azul y cálida esta frente a mi pecho y claramente oigo su argentina voz:
siempre estaré aquí para guiarte mientras tú me escuches- Y con un resplandor enceguecedor entra en mi pecho a mi corazón. Yo caigo de rodillas al verde pasto y me aprieto el pecho con las manos, arrobado, tratando de recuperar la respiración.
Poco a poco, casi sin darme cuenta, todo vuelve a su ritmo, el agua cantarina del río, el ruido de las hojas de los árboles, el murmullo de insectos y animales que habitan el bosque. Todo parece indiferente al milagro hace unos instantes ocurrido, y sin embargo, no. La vida es testigo de sí misma y para ella estos milagros son cotidianos. Me pongo de pie y si bien observo que varias sendas parten del claro del bosque no tengo duda en saber hacia dónde dirigirme: mi camino es, como la Emperatriz Infantil, adelante, siempre adelante; y como Frodo, hacia el Occidente.
Gloria al Misterio de la Vida.
Mas he ahí que una pequeña luz brilla en la orilla del camino proviniendo de una flama azul brillante que palpita como diminuto corazón y siento palpitar el mío con ella. Algo me impulsa a seguirla y me resisto, no quiero ser una vez más extraviado. Pero algo me dice que este si es el camino correcto, el de regreso a mi propio camino, así que reuniendo el valor que me queda, sin percibir que ya ruedan algunas lágrimas, avanzo lento, pero decidido hacia la flama. Ella se mueve despacio y gira y retrocede y la sigo paso a paso, y en cada paso me siento más liviano y más tranquilo y aunque escucho palabras seductoras detrás mío, promesas y dádivas, invitándome a volver a aquel escabroso camino no dejo de seguir a la flama que brilla más y más conforme retrocedemos.
Y he ahí que al fin salimos y la luz del sol de nuevo brilla y el viento acaricia mi cara y en medio de un claro del bosque la flama está quieta y flotando. De pronto la flama se transforma en una una silueta fantasmal que no distingo, lentamente va tomando forma y he ahí que es nada menos que mi propia forma, como si me estuviera reflejando en un espejo y me mira con ojos tiernos y serenos, pero llenos de seguridad y confianza. He ahí que levanta la mano como llamándome y yo acudo y lo (me) tomó de la mano y al momento que inspiro para tomar valor la figura fantasmal se deshace y se introduce en mi cuerpo en miles de briznas de brillos azules y por un instante siento una descarga de alegría y consuelo inconmensurables como si en ese instante notara que algo muy importante de mí había perdido sin darme cuenta y me angustiara al mismo tiempo que me inundaba el alborozo de saber que contra toda probabilidad la había encontrado de nuevo. Y he ahí que es éxtasis cede a una tranquilidad rotunda, como aquella que se siente después de reír hasta el cansancio, y descubro en mi estupor que me estoy abrazando fuertemente.
Por unos instantes todo está en silencio solemne como si la naturaleza esperara alguna revelación sagrada; poco a poco abro los brazos y he ahí que la flama azul y cálida esta frente a mi pecho y claramente oigo su argentina voz:
siempre estaré aquí para guiarte mientras tú me escuches- Y con un resplandor enceguecedor entra en mi pecho a mi corazón. Yo caigo de rodillas al verde pasto y me aprieto el pecho con las manos, arrobado, tratando de recuperar la respiración.
Poco a poco, casi sin darme cuenta, todo vuelve a su ritmo, el agua cantarina del río, el ruido de las hojas de los árboles, el murmullo de insectos y animales que habitan el bosque. Todo parece indiferente al milagro hace unos instantes ocurrido, y sin embargo, no. La vida es testigo de sí misma y para ella estos milagros son cotidianos. Me pongo de pie y si bien observo que varias sendas parten del claro del bosque no tengo duda en saber hacia dónde dirigirme: mi camino es, como la Emperatriz Infantil, adelante, siempre adelante; y como Frodo, hacia el Occidente.
Gloria al Misterio de la Vida.
Alejandro de Andúnië
domingo, 29 de julio de 2012
The center of your life
Love what you do and do what you love. Don't listen to anyone else who tells you not to do it. You do what you want, what you love but the imagination shuold be at the center of your life, that's the center of your life.
Ray Bradbury.
Ray Bradbury.
jueves, 19 de julio de 2012
Sólo hoy, sólo esta noche.
Un misterio y un secreto, que intuyo y no comprendo, que se escapa de mis manos y me impulsa a alcanzarlo.
Una noche de delirio donde se arremolinan tantas voces, que sólo esperas del sueño el alivio.
Una noche de cansancio, de un cansancio muy extraño, cansancio de escuchar, de esperar, se saber, de callar, de elegir, de luchar, en medio de un mundo que no deja de avanzar y de crear más cosas qué leer, qué escuchar y qué repetir como robots cuyo premio por su lealtad es el acallar de la conciencia que reclama una existencia real para no sentirse fuera de lugar.
Renuncio a tales anestesias y prefiero tomar la píldora roja, ni importa que me traiga dolores y batallas si ese ha de ser el precio de luchar por la verdad de mi alma. Mil veces sudar el fragor de la batalla que quedarme en la perfumada y maquillada falsedad autocomplaciente del cautiverio de la cómoda conformidad de la libertad vendida.
Soy un guerrero y no sé de comodidades de ideas ni de soberbias de status quo. Vengo a cuestionar no a dar certezas, renunciando a la comodidad de la mentira por la austeridad de la verdad, a luchar por la restitución de esa verdad fundamental enajenada por la prisa y el temor de los otros hombres.
He aquí que siempre estamos en lucha, sólo que hoy, sólo esta noche, deseamos el lecho más que ninguna otra noche, pues cansados de pies y manos, de mantener el músculo tirante y el corazón batiente, buscamos un rincón tibio para dejar reposar los cansados miembros.
Reposo para la mente y el cuerpo. Apaga la vela, que se haga la suave oscuridad y nos envuelva el más reparador de los sueños. Una pausa en la batalla... ya mañana será otro día.
domingo, 15 de julio de 2012
La mente abierta
"La libertad no consiste en poder hacer lo que
queramos ni tampoco en arbitrariedad o desobediencia ni en sed de
aventura, sino en la capacidad de aceptar lo inesperado, las situaciones
inconcebibles de la vida, tanto buenas como malas, con una mente
abierta."
—Lama Govinda
domingo, 22 de abril de 2012
Un único instante
Concentrándome en el profundo goce de una emoción que genera una imagen y se respectivo sentimiento.
Dejar volar, dejar sentir, dejar crear, saber que está ahí único, irrepetible, esencia eterna y efímera, plena, total, extensa, gozo de la vida, respirar su pura esencia, asunto más de corazones de razones.
No se habla, no se explica, se percibe con la piel y la mirada; se huele, se acaricia, es la certeza de la nada y la presencia; de inmutable tiempo, de la insignificancia de estar y al mismo tiempo de su profunda trascendencia.
Qué bueno haber estado aqui, no haber pensado en mi y poder así percibir tanta belleza. Inexplicable.
Alejandro de Andúnië
domingo, 15 de abril de 2012
Veo nuevas tierras desde el Cielo.
Tanto tiempo preguntándome si las recientes decisiones habían sido las correctas. Tanto tiempo dudando de si estaba siguiendo mi propio camino. Tanto reproche anticipado por resultados que aun no han pasado. Tanto temor de estarme convirtiendo en lo que estaba combatiendo. ¡Qué impresionante trance ha sido éste! ¡Qué evidentemente claro resulta que si me extravíe, pero también que me he percatado de ello y que no sólo no me he salvado, sino que además era necesario todo ese rodeo! ¡Qué dichoso y tranquilo me siento de ello! Estoy, quizá, por primera vez en mi vida en el lugar desde el que si puedo seguir mi camino, desde el que si puedo alcanzar ese sueño. En esta noche clara, después de un día común recupero el sentido de muchas cosas y me doy cuenta de que aun faltan varias cosas por recuperar de mi y volverme a sentir pleno.
Mas también tengo claro que quizá varias de estas cosas era necesario perderlas, que me oprimian y me ataban a esa moral complaciente e infatil que pone como imperativo máximo complacer a los demás como forma de complacerme a mi. ¡Cómo no me iba a sentir tan perdido, tan extraviado, tan desprotegido si no sólo no me he movido de posición, sino de forma de pensar de mi mismo y, con ello, de forma de ver la vida! Así entre lo perdido no todo está perdido, más bien por el contrario, me he liberado de lastres que me ataban y detenían. Los dos sueños recienten los prueban. Volver a volar por necesidad y ahora si controlar el sueño y no caer; y luego volver a volar por decisión y deseo de practica y temer las consecuencias de tal poder y proyectarlas en los demás, a los que inconscientemente creo que ofenderé al poderme mover en mi propio Flujo del Viento. Hay, sin embargo, aquí un riesgo latente y objetivo, pues disfrtar de este poder, que embriaga de tanta alegría y tanta emoción por creerlo inalcanzable y verlo realizado y a mi alcance, fácilmente puede trastocarse en arrogancia, soberbia o necedad. Pero habrá de solicitar la comprensión (si sé que no la tendré) para estos perjuicios transitorios y habré de correr los riesgos y soportar los golpes, ya que, cómo un infante, estoy aprendido a caminar y es necesario caer para recobrar el equilibrio y seguir adelante.
¡Eso si! Debo evitar el premio breve y engañoso de la autocomplacencia tan nociva en cuanto a altos vuelos se refiere, pero tampoco habré de negarme a la sincera y bien ganada recompensa de disfrutar mis propios logros. No tengo vocación de martir, pero voy en camino de ser Héroe de mi Propia Leyenda, como fue mi original deseo. Así será lo sé. Creo en mí. Estoy sin lugar a dudas al inicio, que no al final, de una gran aventura. Veo nuevas tierras desde el Cielo. ¡Oh Dioses!
Alejandro de Andúnië.
(Quiero aventuras que al mundo asombren y un gran amor quiero encontrar, que feliz a mí vendrá y me entienda de verdad, quiero mucho más que un simple plan).
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