martes, 3 de enero de 2012

Lo que a mi corazón eleva

Magia, magia y fulgor, brillo de luz ingente,
¿como podría saber lo que ahora es evidente?
Salir al paso de un invierno inclemente
y volver a la vida de fe vehemente!

Aquí, en la gran plaza de la Vida,
encrucijada de caminos y gente,
descubro maravillado y alegre
que muchos deseos se han realizado.

Y la vera de un camino nuevo se abre
y con corazón latiente la fe arde
impulsando alegre a nuevos artes
vamos, vamos, se hace tarde!

El camino sigue y sigue..


sábado, 17 de diciembre de 2011

A lo que fue

 
 
Flor que da fulgor
con tu brillo fiel,
vuelve el tiempo atras
volviendo a lo que fué

quita enfermedad
y al destino cruel, trae lo que perdi
volviendo a lo que fué,
a lo que fué...

miércoles, 30 de noviembre de 2011

Como un faro divino


Como un faro divino tu luz me encuentra
Como un ave frágil al cielo te elevas
Contra tempestades y noche siniestra
Espíritu gentil mi alma renuevas

Con mis alas maltrechas remonto el Viento
con ilusiones rotas y alma heridas
la luz de un Faro me guía
más alla de la fe perdida

Mis alas al fin se curan
mis sueños florecen de nuevo
la terrible tormenta cesa
ahi, una nueva playa de blanca arena...

lunes, 24 de octubre de 2011

Un nuevo principio

Qué sea este un signo de un Nuevo Principio.
Después de tanto daño, tanto dolor, tanta distancia, tanta duda, que sea este un nuevo principio, aunque las lágrimas aun no cesen y el corazón no sane, sea así abonada la tierra para un nuevo principio.
Gracias a Olafur Arnalds, por brindarme un consuelo por aquel que no me dio ninguno.

martes, 13 de septiembre de 2011

Entendimiento en lugar de la violencia. Visita de S. S. el Dalai Lama a México



¿Qué hacer contra la violencia? Una pregunta que le hacen a S. S. el Dalai Lama en su Conferencia “Hallando la Felicidad en Tiempos Difíciles” en el Estadio Azul de la Ciudad de México esta mañana del 11 de septiembre (qué simbólico), pregunta que no me extraña, y ciertamente es hasta necesaria dadas las condiciones actuales en nuestro país.  Y él contesta de manera clara: Sólo se puede superar la violencia a través del entendimiento.El entendimiento, desde la tradición budista, no se trata solamente de una capacidad intelectual, sino, esencialmente, de una actitud hacia la vida, una forma de sentir la vida, lo cual requiere del desarrollo de cualidades interiores del ser humano: la paciencia, la confianza, la responsabilidad y la compasión, sobre todo ésta última.

La compasión es la capacidad para compartir la pasión del otro, para sintonizar con sus emociones y con-vivirlas con las nuestras. Compasión no significa lástima. La compasión es un profundo y amoroso respeto por nuestros semejantes. Es un deseo de unión, cuidado y alegría. La compasión no es posible ahí donde hay prejuicios, temores y codicia. La compasión es la principal virtud budista y a la difusión de este mensaje ha dedicado casi toda su vida el Dalai Lama.

En un día como hoy –y en tiempos como estos–, el desarrollo de la compasión es fundamental para recuperar y disfrutar de una vida sin violencia, recuperar la oportunidad y el derecho de una existencia pacífica. Creo importante el compartir este mensaje con ustedes, nosotros que nos dedicamos a otros seres humanos.


PD. Les dejo una carta que escribió su S. S. el Dalai Lama acerca de la Felicidad.
Namaste
La Felicidad es posible

domingo, 11 de septiembre de 2011

Aquí esta puesta mi fe. Diez años del 11 de septiembre



Ni décadas de películas con temas de desastres nos pudieron preparar para las imágenes que vimos ese día. Yo estaba en clase con la Dra. Ito cuando nos avisaron. Muy propia, la Dra. no hizo ningún comentario ni nos permitió salir hasta el final de la clase. Fui por un café a un puesto cercano a la Facultad y ahí, en un pequeño televisor a color de 14 pulgadas, fue que vi lo más inverosímil que jamás había visto hasta entonces. Esas imágenes por todos conocidas, repetidas hasta el cansancio, cuya obviedad del mensaje fue impedida por la saturación de su repetición no pude comprender sino con el paso de los días, porque, y esto que quedé muy claro, por supuesto que también nos afectó en México.
Como estudiosos de la conducta ¿cómo podemos entender un fenómeno así? ¿Cómo explicar sus causas, sus implicaciones, sus efectos en las vidas de quienes los vivieron? ¿Cómo proporcionar consuelo y ayuda a quienes los sobrevivieron? ¿Qué puede decir la psicología acerca del terrorismo? ¿puede la psicología hacer algo para prevenirlo o subsanar sus terribles efectos? ¿Qué harías tu si tuvieras que atender a un sobreviviente del evento?
Eventos como estos, símbolo de tantas cosas (históricas, políticas, económicas, sociales, religiosas, éticas, filosóficas, materiales, etc.) nos llevan a los límites no sólo de la psicología, sino del propio entendimiento humano, pues ante el registro de lo real, no hay palabras para definirlo ni experiencia que lo soporte, el pasaje a lo real es abrumador y despoja al sujeto de su capacidad de significar. Pero es, mediante un acto de fe, de fe en la Vida, de ejercicio de biofilia y amor, que encontramos a todos aquellos que frente a lo indescriptible y lo incomprensible, pusieron su Corazón a trabajar y salvaron miles de vidas, velaron a sus muertos y continuaron la vida. Porque la Vida quiere vivir, y vive a través de toda vida. 

Fomentar esas ganas de vivir, de dotar de un sentido a esa vida, es, para mí, nuestra principal misión como seres de compasión, lo que sólo puede hacerse desde un acto sincero de encontrarle sentido antes a nuestra propia vida. La altura de estos tiempos, -nuestros tiempos- nos lo demanda. Aquí está mi fe.

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